Qué le pasa a la piel en la menopausia
En la menopausia la piel cambia porque caen los estrógenos: se vuelve más fina, seca y menos firme.
La piel en la menopausia se vuelve más fina, seca y menos firme. La caída de estrógenos frena la producción de colágeno, elastina y ácido hialurónico, que son los que dan firmeza, elasticidad e hidratación [1]. De ahí la sensación de tirantez y las arrugas más marcadas. Qué notar: la barrera cutánea se debilita y la piel reacciona a productos que antes toleraba sin problema. También retiene peor el agua, así que la tirantez aparece casi a diario. Y como la renovación celular va más lenta, el tono se apaga y la textura se vuelve irregular. Por eso el enfoque cambia: menos agresión, más nutrición y protección.